Demaciado tiempo en mi letargo, esta obscuridad me a entumecido, creo que es hora de salir a ver el mundo....gente nueva, se distribuye como una enfermedad, entrando a mi vista, tratando de adueñarse lo que nunca debe perder libertad, pero en fin, yo hare mi movimento, y desollare vivo a quien se pase de listo, a mi dama obscura, nadie se le acerca sin que me vea a mi primero
Rhaz
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viernes, 18 de enero de 2008
martes, 8 de enero de 2008
Memorias de un olvidado
Capitulo Tercero: A las armas
Capitulo Tercero: A las armas
Despúes de que mi madre me contara sobre las batallas perdidas, las miles de muertes, el genocidio de Arthas y la brutlidad de los ejercitos del Azote, no pude evitar sentirme, deprimido, saber que existia la posibilidad de que no volvería a ver a mi padre despúes, y no haberlo alcanzado para darle un ultimo abrazo y una bendición, una lagrima recorrio mi mejilla... ese nudo en la graganta, hace tanto tiempo que no tengo sentimientos, es casi como la primera vez despues de tanto tiempo, esos llamados "sentimientos", abandonaron mi ser hace tiempo, cuando inicio mi nueva "vida", ahora no siento mas que un vacio.
"tengo que irme, me esperan en Dalaran" dijo mi madre "entiendo...tambien debo seguir mi camino, no puedo quedarme de brazos cruzados viendo como eliminan a mi gente" con lagrimas en sus ojos, madre me dio un abrazo y despues cruzo a la luz del portal que daba a la ciudad se esfumo, tome mi baculo de la orden de la luz y segui mi camino hasta el campamento cerca del lago donde la unidad a la que me habian asignado descanzaba.
"¿un clerigo?" "¿por qué habran pedido por uno" "es una señal, vamos a morir!" entre otras frases se filtraban de entre las filas mientras murmuraban, me acerque al oficial a cargo y entregue mi carta; "umm ya veo, aunque, no entiendo porque el cosnejo de guerra enviaria a un hombre de fe a pelear", "precisamente por eso señor, fe es lo que se necesita para enfrentarse a las olas invasoras del Lych", despues de una pausa, y una segunda lectura al documento also la mirada y me dijo "tiene razon padre, "por alla esta su tienda"dijo mientras apuntaba al horizonte detras de las filas , "Soldado!" "si señor!" un delgado caballero rompio filas y se aproximo mientras contestaba, "escolte al señor Mearthas a su tienda e instruyalo en lo que nosotros hacemos", "Si señor" contesto el soldado, al estar más cerca de nosotros, me di cuenta de que era una mujer, ¡Acaso la situacion es tan grabe que tambien se enlistan las mujeres!, "por aqui padre" segui el camino por donde me llevaba mientras me hablaba de su experiencia en batalla, me di cuenta que aun a pesar de su delicado rostro y estructurado cuerpo, era en una fiera guerrera, condecorda por su valor y heroismo, y asignada a la escolta del capitan de ese pelotón, "aqui es señor, le aconsejo que no desempaque y descanze, ya que noticias hay de que pronto marcharemos a la batalla", "claro, gracias por todo", "a propocito" dijo mientras se quitaba su casco y dejaba ver su corta cabellera "mi nombre es Sylvia".
"tengo que irme, me esperan en Dalaran" dijo mi madre "entiendo...tambien debo seguir mi camino, no puedo quedarme de brazos cruzados viendo como eliminan a mi gente" con lagrimas en sus ojos, madre me dio un abrazo y despues cruzo a la luz del portal que daba a la ciudad se esfumo, tome mi baculo de la orden de la luz y segui mi camino hasta el campamento cerca del lago donde la unidad a la que me habian asignado descanzaba.
"¿un clerigo?" "¿por qué habran pedido por uno" "es una señal, vamos a morir!" entre otras frases se filtraban de entre las filas mientras murmuraban, me acerque al oficial a cargo y entregue mi carta; "umm ya veo, aunque, no entiendo porque el cosnejo de guerra enviaria a un hombre de fe a pelear", "precisamente por eso señor, fe es lo que se necesita para enfrentarse a las olas invasoras del Lych", despues de una pausa, y una segunda lectura al documento also la mirada y me dijo "tiene razon padre, "por alla esta su tienda"dijo mientras apuntaba al horizonte detras de las filas , "Soldado!" "si señor!" un delgado caballero rompio filas y se aproximo mientras contestaba, "escolte al señor Mearthas a su tienda e instruyalo en lo que nosotros hacemos", "Si señor" contesto el soldado, al estar más cerca de nosotros, me di cuenta de que era una mujer, ¡Acaso la situacion es tan grabe que tambien se enlistan las mujeres!, "por aqui padre" segui el camino por donde me llevaba mientras me hablaba de su experiencia en batalla, me di cuenta que aun a pesar de su delicado rostro y estructurado cuerpo, era en una fiera guerrera, condecorda por su valor y heroismo, y asignada a la escolta del capitan de ese pelotón, "aqui es señor, le aconsejo que no desempaque y descanze, ya que noticias hay de que pronto marcharemos a la batalla", "claro, gracias por todo", "a propocito" dijo mientras se quitaba su casco y dejaba ver su corta cabellera "mi nombre es Sylvia".
miércoles, 8 de agosto de 2007
Memorias de un Olvidado
Capitulo Segundo: Conocimiento
Capitulo Segundo: Conocimiento
El pasillo parecia interminable, podia escuchar todo lo que sucedia en el convento, unos cuantos aces de luz pasaban atravez de las lozas de las paredes, al fin llegue a la camara escondida, no era mas que un pequeño cuarto con altos libreros, entonces me di cuenta que era el interior de la torre central, esta cupula se habia tratado de sellar, pero los peones son perezosos, talvez por eso colocaron esta estatua qui; no se habia visitado en años, talvez desde mucho antes de la primera guerra.
Al ver los libros, me senti extrañamente atraido a ellos, era casi como si me pidieran que los leyera; tome el primer gran libro de la repiza, de casi un grosor como el de mi brazo, su pasta dura cubierta de piel de cordero, algo comida, mordida por las ratas, llena de telarañas y povlo, con un poco de esfuerzo lo coloque sobre el soporte que se encontraba en el centro de la habitacion, despues de un profundo suspiro lo abri, las paginas eran de un material extraño, al llegar a la primera pagina se leia la siguiente inscripcion: "Joven aprendiz, lo que en mi interior encontraras requiere de mucho tiempo de estudio y dedicasion, de fe y coraje, el camino del clerigo es mostrar la luz al caminante..." cuando mis ojos llegaron a esa ultima frase, dejo de interesarme, lo cerre y lo coloque de nuevo en su lugar, no necesito saber esto, vamos hablenme del poder, diganme como canalizar toda mi energia en un buen golpe.
Durante horas busque, tanto que no me di cuenta y cai dormido despues de haber terminado con el priemer estante, de pronto un poco de cera caliente me cayo en la frente, ya era de mañana! debo irme de aqui , volver a mis habitaciones antes de que los maestros del convento se den cuenta, corri tan rapido como pude, con gran esfuerzo coloque de vuelta la estatua a su lugar, y me dirigi a la fila de la cocina, era mi turno de cocinar.
Despues de unos dias decidi que debia dejar el convento para ir a visitar a mi familia, pues escuche que la guerra habia comenzado, el principe ya tenia dias de desaparecido en su desenfrenada campaña, y rumores habia que su mente por fin habia dejado de vivir en su cabeza, cuando llegue, mi padre habia sido llamado ya por Uther, y mi madre, estaba por salir a Dalaran, pero antes que se fuera, ella me conto sobre lo que sucedia, enjambres de no muertos comenzaban a invadir desde el este, una plaga venia con ella, y al parecer comenzaba a llegar a las puertas de Lordaeron, curioso, yo no me entere de ello, talvez los maestros lo mantuvieron en secreto todo este tiempo, eso explicaria su nerviosismo y las desapariciones.
Al ver los libros, me senti extrañamente atraido a ellos, era casi como si me pidieran que los leyera; tome el primer gran libro de la repiza, de casi un grosor como el de mi brazo, su pasta dura cubierta de piel de cordero, algo comida, mordida por las ratas, llena de telarañas y povlo, con un poco de esfuerzo lo coloque sobre el soporte que se encontraba en el centro de la habitacion, despues de un profundo suspiro lo abri, las paginas eran de un material extraño, al llegar a la primera pagina se leia la siguiente inscripcion: "Joven aprendiz, lo que en mi interior encontraras requiere de mucho tiempo de estudio y dedicasion, de fe y coraje, el camino del clerigo es mostrar la luz al caminante..." cuando mis ojos llegaron a esa ultima frase, dejo de interesarme, lo cerre y lo coloque de nuevo en su lugar, no necesito saber esto, vamos hablenme del poder, diganme como canalizar toda mi energia en un buen golpe.
Durante horas busque, tanto que no me di cuenta y cai dormido despues de haber terminado con el priemer estante, de pronto un poco de cera caliente me cayo en la frente, ya era de mañana! debo irme de aqui , volver a mis habitaciones antes de que los maestros del convento se den cuenta, corri tan rapido como pude, con gran esfuerzo coloque de vuelta la estatua a su lugar, y me dirigi a la fila de la cocina, era mi turno de cocinar.
Despues de unos dias decidi que debia dejar el convento para ir a visitar a mi familia, pues escuche que la guerra habia comenzado, el principe ya tenia dias de desaparecido en su desenfrenada campaña, y rumores habia que su mente por fin habia dejado de vivir en su cabeza, cuando llegue, mi padre habia sido llamado ya por Uther, y mi madre, estaba por salir a Dalaran, pero antes que se fuera, ella me conto sobre lo que sucedia, enjambres de no muertos comenzaban a invadir desde el este, una plaga venia con ella, y al parecer comenzaba a llegar a las puertas de Lordaeron, curioso, yo no me entere de ello, talvez los maestros lo mantuvieron en secreto todo este tiempo, eso explicaria su nerviosismo y las desapariciones.
miércoles, 18 de julio de 2007
Memorias de un olvidado
Capitulo primero: Vida
Capitulo primero: Vida
Mi nombre es Mearthas Shadowfog; naci en una pequeña granja en Trisfal Glades, al oeste de Lordaeron. Mi padre Ilian Lightbearer paladin de la antigua orden, uno de los que lucharon al lado de Uther Lightbringer para proteger la que una vez fue mi gloriosa capital de los enjambres de los no muertos traidos aqui por Arthas, iluso principe, por su arrogancia y estupides mi familia murio, pero eso es algo que mas adelante les contare, mi madre Neretis Firetounge, poderosa maga elemental, una de las grandes maestras de Dalaran y cuidadora de la biblioteca arcana, vaya familia, un paladin y una maga, aun no entiendo bien como se conocieron, solo se que tambien es culpa de la plaga.
Mis padres dejaron sus cargos por un tiempo cuando mi madre se supo embarazada, se mudaron y construyeron una granja; mi padre se ocupo de nosotros, con las colectas de las cosechas y su paga como paladin del rey, tuvimos una vida buena. A mis 7 años de edad, quice ser como mi madre, controlar las energias a mi alrededor para mi uso, lei un poco sus libros, se preguntaran, ¿por que mi nombre es diferente al de ellos?, bien, esos nombres son titulos, en mi estado no recuerdo mucho pero curiosamente, a diferencia de mis demas hermanos, los "olvidados" recuerdo mas de mi vida pasada.
A mis 9 años voltee la mirada a mi padre y su profesion, un paladin, un peleador pero tambien un protector, cuando lo vi por primera vez en su armadura, sosteniendo su equipo, me asombro, con maza en mano salio a marchar con sus soldados, y siempre volvia sin rasguño alguno; él me dijo que era porque la luz lo habia elegido para seguir ese camino, el puede reanimar el espiritu, crear milagros como curar heridas instantaneamente y revivir a algunos de sus compañeros, entonces me decidi a seguir las enseñansas de la luz, pero no como él, a mis 15 años me decidi por viajar a la capital, para aprender de los sacerdotes, decidí a convertirme en uno, despues de ver como un forastero mato a un lobo que ataco a una niña con una luz cegadora, y despues, esa misma luz curo a la pequeña, por sus ropajes me di cuenta que el era un sacerdote.
A mis 20 años ya dominaba las artes de la luz, pero tambien mis estudios fueron a la disciplina, a incrementar mi resistencia para posibles enfrentamientos asi como aprender oraciones de proteccion para evitar daño directo, mis maestros me veian como un rebelde, siempre me interese por aprender como es que el forastero podia hacer tanto daño con ello, mis superiores nunca me lo contaron, ellos decian que mi obligacion era la de curar y proteger al progimo, no los contradije, pero no me intereso mucho. 5 años despues encontre un pasillo, lo habian cubierto con la estatua del Rey poco antes de quye iniciaran las guerras, una noche me decidi a ver que encontraba ahi dentro, la movi lo suficiente como para entrar; me abri camino entre telarañas y vigas, iluminandome con solo una veladora del altar de afuera, al final del pasillo me encontre con una pequeña cupula, llena de libros antiguos, todos ellos empolvados y con aura de misterio.
*Historia basada en mi personaje de WoW
Musica: Jason Hayes
Titulo: Legends
Banda sonora oficial de World of Warcraft
Mis padres dejaron sus cargos por un tiempo cuando mi madre se supo embarazada, se mudaron y construyeron una granja; mi padre se ocupo de nosotros, con las colectas de las cosechas y su paga como paladin del rey, tuvimos una vida buena. A mis 7 años de edad, quice ser como mi madre, controlar las energias a mi alrededor para mi uso, lei un poco sus libros, se preguntaran, ¿por que mi nombre es diferente al de ellos?, bien, esos nombres son titulos, en mi estado no recuerdo mucho pero curiosamente, a diferencia de mis demas hermanos, los "olvidados" recuerdo mas de mi vida pasada.
A mis 9 años voltee la mirada a mi padre y su profesion, un paladin, un peleador pero tambien un protector, cuando lo vi por primera vez en su armadura, sosteniendo su equipo, me asombro, con maza en mano salio a marchar con sus soldados, y siempre volvia sin rasguño alguno; él me dijo que era porque la luz lo habia elegido para seguir ese camino, el puede reanimar el espiritu, crear milagros como curar heridas instantaneamente y revivir a algunos de sus compañeros, entonces me decidi a seguir las enseñansas de la luz, pero no como él, a mis 15 años me decidi por viajar a la capital, para aprender de los sacerdotes, decidí a convertirme en uno, despues de ver como un forastero mato a un lobo que ataco a una niña con una luz cegadora, y despues, esa misma luz curo a la pequeña, por sus ropajes me di cuenta que el era un sacerdote.
A mis 20 años ya dominaba las artes de la luz, pero tambien mis estudios fueron a la disciplina, a incrementar mi resistencia para posibles enfrentamientos asi como aprender oraciones de proteccion para evitar daño directo, mis maestros me veian como un rebelde, siempre me interese por aprender como es que el forastero podia hacer tanto daño con ello, mis superiores nunca me lo contaron, ellos decian que mi obligacion era la de curar y proteger al progimo, no los contradije, pero no me intereso mucho. 5 años despues encontre un pasillo, lo habian cubierto con la estatua del Rey poco antes de quye iniciaran las guerras, una noche me decidi a ver que encontraba ahi dentro, la movi lo suficiente como para entrar; me abri camino entre telarañas y vigas, iluminandome con solo una veladora del altar de afuera, al final del pasillo me encontre con una pequeña cupula, llena de libros antiguos, todos ellos empolvados y con aura de misterio.
*Historia basada en mi personaje de WoW
Musica: Jason Hayes
Titulo: Legends
Banda sonora oficial de World of Warcraft
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